Manifiesto
Las miodesopsias o ‘moscas volantes’ son opacidades que se forman aleatoriamente en el humor vítreo del ojo. La oftalmología las considera un problema menor y no tienen tratamiento. Sin embargo, para quienes las padecen pueden llegar a ser un tormento, pues se manifiestan como sombras informes suspendidas en el campo de visión. Las estadísticas que manejan los médicos dicen que un alto porcentaje de la población tiene moscas volantes, y que la mayoría de las veces son consecuencia natural de la edad, de la miopía y de otras circunstancias. No obstante, la cantidad, la intensidad y, sobre todo, su posición más o menos periférica en el campo visual juegan un papel decisivo en el grado de adaptabilidad de quien las padece.
Es un problema extraño, que es y que no es. Para los médicos, hablamos de un asunto sin importancia, que se supera con la costumbre. Parece una de esas extrañas aristas que los avances técnicos han dejado sin limar, habida cuenta de que no supone un problema real de pérdida de visión, ni conlleva dolor físico, ni se manifiesta al exterior. Pero por otra parte, se constata la negativa influencia sobre la concentración en actividades como la lectura o el uso de ordenadores; no en vano, en internet se pueden encontrar muchos testimonios desconsolados. Al margen de la gravedad, la inexistencia de un tratamiento médico parece la causa de que sutilmente se haya venido a plantear que las miodesopsias son sólo un problema de actitud. Lo cierto es que, puestos a eso, todo en la vida es cuestión de actitud. Y creo firmemente que es un buen consejo, aunque más propio de los psicólogos y de los curas que de los médicos. De todas formas, parece claro, en este caso el consejo nos viene al pelo.
Por eso se me ha ocurrido hacer este pequeño experimento. Un experimento que quizá embarranque a las primeras de cambio, no sé si por demasiado frívolo o por demasiado ingenuo. Lo digo porque soy nuevo en esto, y me cuesta calibrar a estas alturas en qué van a cambiar mi vida las moscas. Pienso que puede ser frívolo para quienes sufren con gran pesar este problema, que bien pueden tomar este foro por una grandísima majadería. Y digo ingenuo por quienes conviven felizmente con sus moscas, o por quienes padecen de verdaderos problemas de vista o de salud en general, que tal vez piensen que es estúpido compadecerse de algo tan insustancial.
Sea como fuere, estoy seguro de que podemos decir algo al respecto. Algo que nos dé ánimo a quienes nos lastran más las moscas y que nos ayude a sondear qué efecto hace esa extravagante medicina de la actitud positiva. Para buscar esta extravagante medicina, sólo se me ha ocurrido una idea extravagante: hacer un blog. Me gustaría que fuese un lugar para la reflexión sobre los sentidos. Un espacio para el sentimiento, para la opinión no científica sobre la maravillosa capacidad de ver. Para el lamento también, si se da el caso, pero especialmente para la ironía, pues con ironía parecerá la queja menos desmesurada. Al fin y al cabo, este padecimiento es pequeño comparado con el de otros muchos.
Aún sin apenas arrancar, con la mínima capacidad de convocatoria, y así de repente, propongo que hablemos un poco de qué va esto, que enseñemos nuestras moscas, que hablemos del mundo que se ve a través de nuestros ojos.