El vuelo de las moscas cojoneras

Las miodesopsias o 'moscas volantes' son opacidades que se forman a veces en el vítreo del ojo y tienen carácter permanente. Para quienes las tienen, se perciben como sombras que pululan por el campo visual, a menudo comparadas con puntos, hilos o telarañas. La oftalmología las considera por sí solas un problema menor. Hoy en día, no las trata porque no dispone de un remedio eficaz; no obstante, sostiene que se dejan de percibir con la costumbre. Cuestionada esta afirmación por muchas personas, este blog nace para comprobar su veracidad sobre mi caso particular. Pero no persigue una experiencia científica, sino expresiva.
[Aviso: ÉSTE NO ES UN BLOG DE MEDICINA. Para leer una descripción médica de las miodesopsias, visita este enlace.]

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9/2/08

Alucinaciones


Me he pasado la mañana estudiando. Las opacidades aparecen por todos lados. Historia del cine, de Gubern, se abre con una cita de Goethe: "el órgano con que yo he comprendido el mundo es el ojo". El sol entra con fuerza por la ventana y tengo que bajar la persiana. Pero no del todo; a pesar de las miodesopsias, el sol es bonito, y es mejor que la oscuridad. No obstante, las molestias, la desconcentración, el agobio, me llevan a ponerme las gafas de sol. Estudio así un buen rato, mucho más cómodo, hasta el punto de olvidarme de que las llevo puestas y salir con ellas de la habitación, luciendo pintas de idiota profundo.

Voy a por unas aceitunas a la galería. El sol inunda la superficie de la alacena blanca. Al mirarla, del golpe se hacen presentes todos los cuerpos extraños que navegan dentro de mis ojos. Que parecen miles. Y entrecierro los ojos, porque me perturban, me aturden, me marean, y confundo donde están las cosas, no porque no las vea, sino porque ya no sé a qué debo prestar atención.

Entonces advierto un efecto que hasta entonces no había experimentado: la superficie del blanquísimo armario bulle sin parar, como si fuese gaseosa, como si estuviese atravesada por una humareda. Es un efecto muy parecido al que se produce al mirar bajo el agua el fondo de una piscina, que no se ve de color uniforme, sino tapizado por vibrantes vetas como de mármol, producidas por los efectos de la luz. Me pregunto si son las opacidades vítreas, o si es un efecto de la realidad, como ése que se produce sobre el asfalto los días de calor, o en las cosas que se ven a través del cálido humo en una hoguera de San Juan. Y concluyo que debe de ser un fenómeno subjetivo, provocado por las moscas, pues cuando dejo la vista quieta, a los cinco segundos, el efecto amaina.

En todo caso, que sea realidad o ilusión no importa. Pues en ambos casos hay un hecho dramático para mí: la realidad se ha tornado confusa e incorpórea, porque lo que en ella se aparece requiere a menudo de una doble comprobación. No es un asunto que me lleve horas, ni a confundir unas bragas con un sombrero. Es un proceso muy sutil, pero doloroso en comparación con los hábitos visuales que había adquirido. Mirar no es ya simplemente dirigir la vista al objetivo, sino abrirse paso hasta él, distinguir lo real entre las interferencias. La consecuencia es que hay una amplia variedad de estímulos, como el que acabo de nombrar, que navegan en la extraña región de lo incierto, de lo que ha de mirarse una segunda vez.

De ahí que muchas veces sacuda los ojos cuando se han agolpado demasiadas moscas, para apartarlas y volver a mirar. O justo al revés, que mire con desgana, pasando de puntillas, para evitar la confusión, para no tener que asegurarme de cuán blanca es la camisa, o si ha quedado limpio el mantel. En esta paranoia, llego a tomar por interferencias cosas reales, y por cosas reales lo que son interferencias. La consecuencia es que la actividad visual me fatiga y me provoca desconfianza, y acaba asociada al malestar. Relegada a la función de la supervivencia, la vista ya no me aporta placer. Y esto es una noticia terrible.

2 comentarios:

Momo dijo...

Hola Juan, sigo leyéndote atentamente, y espero tus nuevos post con excitación (no conosco muy bien el castellano, pero me parese que escribes con sciencia y sensibilidad).

Como ya lo sabes, lo fuerza G parece susceptible de desplazar las moscas durante un período determinado, te informo que la próxima etapa para mi es hacer algunos minutos de acrobacia aéerea acrobática, con la esperanza de imponerme al menos 5 G de accélération.

Si no, hay siempre las centrifugadoras aeroespaciales, pero es mucho más difícil de acceder à ese tipo de aparatos.

E recibo una respuesta de un científico de la sociedad francesa de medicina aeroespacial, y confirma el hecho de que la fuerza centrífuga desplaza las moscas durante un cierto tiempo (un pilota con quien e correspondido afirma que el desplaciamento perdura varios meses).

Esto significa que la fuerza gravitacional podría utilizarse como paliativo provisional (en espera de la solución definitiva y no peligrosa).

Te paso el link donde hablamos de eso en el forum frances: http://www.corpsflottant.c.la/ - Thérapie gravitationnelle (force centrifuge).

Y en el foro italiano: http://lnx.miodesopsie.it/forum/viewtopic.php?t=1233&postdays=0&postorder=asc&start=75 (Verás que los escépticos no faltan, y por cierto, esta solución parece bastante extravagante).

También caí sobre esto: http://www2.cnrs.fr/presse/communique/795.htm/url creo que nos concierne.

Disculpa de ser tan pragmático (y tan poco literario), pero es cierto que para mi este problema es una cosa sobre todo que es necesario solucionar.

Pero te animo vivamente a seguir tus reflexiones, ya que sacas tan bien a la luz las complicaciones cognoscitivas y fenomenologicas que causa este desorden ocular.

Es importante, ya que estoy convencido de que las repercusiones de este problema no son solamente visuales, sino también mentales.

Un saludo afectuoso

juan d. dijo...

Muy buenas, Mauricio.
Como ves, llevo unos días con el blog parado, y es que las temporadas de examenes son así de absorbentes. Por suerte, hoy he terminado, y creo que con buenos resultados, así que en breve caerá otro artículo.

Me siento muy agradecido por tus palabras hacia el blog. Efectivamente, tienes razón cuando dices que esta iniciativa es más literaria que práctica. Entonces, es que has entendido bien mis intenciones. Personalmente, he perdido la esperanza de encontrar una auténtica solución, es decir, eliminar las moscas. En consecuencia, he encontrado esta manera, que no sólo me sirve para expresarme, sino que también aspira a convencer a alguien de que la angustia es una consecuencia lógica y razonable de las moscas volantes, y no una excentricidad de cuatro niñatos caprichosos.

Ahora bien, la solución existe, estoy seguro. Lo que pasa es que eso será cuestión de años. Tu determinación para hallarla por tu cuenta puede ser una extravagancia para muchos, pero a mí me parece respetable. Es más, comienza a intrigarme ese asunto de la centrifugadora del que nunca había oído hablar. Por desgracia, quizá también tengas que contarme a mí entre los escépticos, pero esto es simplemente prevención. Por supuesto el tema me interesa, y quiero seguir al tanto de tus averiguaciones.

Espero que comprendas bien mi español. Si necesitas que me explique mejor, dímelo. Con suerte, pronto intentaré yo el francés en vuestro foro. Seguiremos hablando; un saludo, y hasta pronto!

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