El vuelo de las moscas cojoneras

Las miodesopsias o 'moscas volantes' son opacidades que se forman a veces en el vítreo del ojo y tienen carácter permanente. Para quienes las tienen, se perciben como sombras que pululan por el campo visual, a menudo comparadas con puntos, hilos o telarañas. La oftalmología las considera por sí solas un problema menor. Hoy en día, no las trata porque no dispone de un remedio eficaz; no obstante, sostiene que se dejan de percibir con la costumbre. Cuestionada esta afirmación por muchas personas, este blog nace para comprobar su veracidad sobre mi caso particular. Pero no persigue una experiencia científica, sino expresiva.
[Aviso: ÉSTE NO ES UN BLOG DE MEDICINA. Para leer una descripción médica de las miodesopsias, visita este enlace.]

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22/12/07

La primera vez


Hoy hace un año que apareció en mi visión la primera gran mosca. Y me pregunto qué camino he andado, cuáles han sido mis pérdidas y cuáles mis progresos. Pero no sé qué responder. Hasta sólo hace tres semanas, cuando estaba escribiendo sobre mis experiencias hace un año, pensaba que estaba preparado para recapitular y dar por zanjado el asunto de las moscas junto con este blog. Pero hoy ya no estoy seguro de hacer eso.


Los últimos días han puesto de manifiesto un sigiloso y paulatino empeoramiento de las opacidades, que es clamoroso si se compara con la situación del año pasado. Así las cosas, no puedo decir que ya lo tengo todo dicho. Desde luego, si hay al final de toda esta aventura un puerto de estabilidad, de reconciliación con mi vista, no es en absoluto ahora. Hay que seguir esperando. De esto, concluyo un hecho indiscutible, al menos a nivel personal: que los vaticinios médicos son inexactos, erróneos, desacordes con la realidad. Esto es: ‘en unos meses te acostumbras’ es un enunciado definitivamente falso. Naturalmente, la respuesta médica no ofrece fisuras: la culpa es mía, que libremente he escogido la senda del dolor.

La tarde del 22 de diciembre de 2006 yo estaba en clase. Estaba un poco cansado; la cena de navidad el día anterior, con los compañeros, me había dejado una buena resaca. Alguien hizo una pregunta al profesor por detrás de mí, y yo me giré para mirarlo. En ese instante, algo se cruzó en mi vista y se puso justo encima del que hablaba. Perplejo, parpadeé, me volví al frente. Creo que en ese instante no se me pasó nada por la cabeza. Ni bueno ni malo. Tenía muchísimo sueño. Casi como por curiosidad, volví a hacer el mismo gesto de mirar al que hablaba, y de nuevo se cruzó aquella forma gris, enorme, en mi visión. Intenté fijarla en el centro de mi vista, pero ella se movía lentamente, como una gota líquida reptante.

Me asusté. Y no porque no supiese lo que era una mosca volante; había detectado más de una moviéndose en el cielo azul, pero de forma absolutamente infrecuente. Cuando las perdía de vista, era incapaz de volver a encontrarlas. Pero esta mosca era tan grande, que la veía constantemente, allí, meneándose bajo la luz de los neones del aula. Y, en bloque, surgió la ansiedad: de ir al médico, de mirar en internet, de saber si se iba a ir y cuándo se iba a ir… En aquel momento, era incapaz de aceptar que aquella mosca se fuese a quedar para siempre, incapaz de aceptar siquiera que tardase un año en curarse. Pues la sentía berreando allí, como una mujer que no para de toser en la fila de al lado durante una sinfonía.

Pero la mosca se quedó, vaya si se quedó. Y sigue aquí, engordando como un capón, y coreada por cientos de compañeras.

2 comentarios:

patricia dijo...

No me había animado a dejar ningún comentario porque las moscas no enturbian mi vista (por lo menos hasta ahora no lo han hecho y espero no lo hagan). Pero este aniversario me mueve a repetir lo que alguna vez ya te he dicho: tu actitud ha sido admirable.
Es extremadamente difícil lidiar con los problemas vinculados a la salud. Lo primero es una gran incomprensión, hacia el problema y por parte de los demás ante la situación. Y lo segundo esa sensación de fragilidad y miedo constante que acaban por convertirte en una persona que ya no reconoces. Y cuando más odias todo, más te acuerdas de ese día en que fuiste consciente de que tu vida acababa de cambiar. Sin quererlo.
Conozco poca gente que reaccionaría como tú ante las moscas. Por ello me enorgullece tu actitud.

Anónimo dijo...

Impresionante tu post. Me paso algo similar, un dia mientras viajaba quedo absorto mirando por la ventana del auto cuando en el cielo veo un puntito negro que viajaba paralelamente al auto, no tarde en darme cuenta que era dentro del ojo. Me asuste, me dije que rayos me pasa. Fui al oftanmologo donde me hicieron fondo de ojo y el dr de lo mas natural me dijo no es nada. Le hice caso y me quede tranquilo.

Hoy 9 años mas tarde estaba en la computadora y vi una grande que me molesta mucho mas, hoy tengo turno con el oftanmologo pero el tema me tiene obsesionado.

Es como tener una tele de 42" con un pixel quemado.!!!!

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