Filtros
Hablando con una compañera estudiante de Historia del Arte, me dice que su madre tiene bastante mal la vista, algo que ella no podría soportar, porque "la vista lo es todo, porque ver bien es lo más valioso del mundo". Sin conocer nada respecto a mis condiciones visuales, ella se lamenta de una cosa bien peregrina: de usar lentillas.
Inconsciente, me dice lo siguiente: “es triste no poder ver bien por uno mismo, levantarse de la cama y verlo todo borroso alrededor”. Le respondo: “eso dura sólo un ratito, hasta que te pones las lentillas”. Añade ella: “ya, pero aún con las lentillas, no es lo mismo, porque veo a través de un obstáculo, no veo directamente; es como si mirase a través de una ventana”. Me parece entonces que el suyo es un pensamiento demasiado ambicioso. Ella no es consciente de que, sea como sea, estamos condenados a ver a través de algo.
Nuestra retina no toca directamente con el mundo exterior y, en el mejor de los casos, hay una córnea, un cristalino y un humor vítreo en medio. La ventaja implica la desventaja: estos cuerpos son un filtro necesario sin el cual no podríamos ver. Y una lentilla, bien que sea ajena a nuestra anatomía, ofrece exactamente el mismo beneficio. El problema no es mirar a través del cristal de una ventana. El problema es que el cristal esté sucio, o que haya sido fabricado con imperfecciones que distorsionen el paso de la luz.
2 comentarios:
Hay demasiadas cosas tristes en la vida. No tener buena salud es tristísimo. Más triste es carecer de soluciones o parches para nuestras dolencias. Incluyendo las del alma.
Sí. Y parece que este asunto más parece del alma que de la vista. Así que vamos a tener que buscar el parche nosotros solos; al menos sin ayuda médica. Un abrazo.
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